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La nueva izquierda y la dictadura del pensamiento

Uno de los principales culpables de violencia, muertes, crímenes de odio y genocidios en la historia humana tiene un nombre: el dualismo.

Dualismo es la filosofía de que todo lo que conocemos, en cualquier orden de cosas se ajusta a dos principios confrontados entre sí, generalmente el bien y el mal.

Últimamente es posible notar que en el contexto político chileno se han exacerbado las posiciones dualistas, donde no cabe nada que no pueda ser identificado de un color o de otro; este dualismo es profesado muchas veces por personas que tienen influencia política y social, y mediante el uso de diversas plataformas han causado que mucha gente adopte este dualismo en sus opiniones, a veces incluso sin saber de qué se está opinando.

La izquierda le debe al dualismo su paternidad filosófica, en su terminología el materialismo dialéctico inspiró a la obra de Marx y de él nacen todas las corrientes progresistas vivas hasta hoy, por mucho que algunas lo renieguen o busquen escudarse tildando de ridículo que se les llame “marxistas”, pero eso no es lo que nos convoca, volvamos al desenfrenado dualismo que hoy está copando todos los medios de información política y sus consecuencias, pero también sus alternativas.

Un notable ejemplo nos lo da la página “Frente Fracasados”, que el día 30 de octubre de 2016 posteó: “Yo no soy de izquierda ni de derecha, soy apolítico, para mí son todos igual de ladrones” = Facho.” Esta frase reviste todos los elementos de una concepción dualista que está radicalizada en un polo que ha sido seleccionado en el lado del “bien”.

Para un dualista radical, el mal es una fuerza opositora que hay que derrotar per sé, aunque se desconozca qué podría pasar si tal fuerza estuviera derrotada en su totalidad, pero en este ciclo la neutralidad no existe, ni terceras, ni cuartas ni ninguna posición, tampoco las de los individuos atomizados, los cuales aunque sea contra su voluntad deben ser encasillados en uno de los dos lados del espectro, generalmente en el lado del mal, por tibios, cobardes o indecisos. Mucho menos puede uno considerarse más allá del bien y del mal, equivalente a considerarse más que Dios o el demonio, ya que para un presbítero el infiel está de todas formas del lado del demonio.

Por eso en el caso de la frase seleccionada el “facho”, término mutilado y deformado a consciencia para ser utilizado como estatuilla representativa del mal, se extiende a todo aquel que no milite abierta y comprometidamente con el lado del bien, es decir el progresismo y los ideales justos y lógicos (ojo con eso que se explicará más adelante) de la izquierda.

El militante comunista Richard Sandoval, en su defensa a la diputada Camila Vallejo contra el sitio Chile Corrupción, publicada el mismo día 30 de octubre, no se conformó con una defensa sobria de camarada de partido que pudiera haber utilizado elementos como por ejemplo, intentar jugar al empate con políticos de derecha, o bien hacer una defensa detallada y estudiada de la dieta parlamentaria o de su uso por parte de los parlamentarios del partido comunista, todo lo cual habría sido una defensa entendible y comprensible, pero no, esa defensa se transformó en otra cosa, se transformó en el más inquietante y sombrío sermón de una suerte de predicador religioso de la más dura facción radical de su fe.

Aunque esgrimiendo falsedades fácilmente detectables, su juego era otro muy distinto al de defender a su camarada, su juego era una muestra confesa del espíritu cerrado y dualista de estos líderes de opinión de izquierda que operan en páginas de “humor” (léase propaganda cultural); lo que el autor de dicha columna buscaba era generar en base a su dogma un paralelismo entre las opiniones de dicha página con todo aquello que a su vista es considerado como “el mal”.

Las acusaciones de machismo para con quienes critican a la parlamentaria son un punto medular de esto; primero tenemos esta frase carente de sustento En sus primeras diez páginas (del sitio ChileCorrupción), aparecen 55 ataques personales, de los cuales 36 corresponden a ataques hacia mujeres -el 65%” – como si para realizar críticas uno debiese realizar el absurdo ejercicio de contar las menciones de tal forma que ningún sexo superara el 50% de ellas, y después indica a forma de sentencia: se percibe una voracidad machista que añade, sin dudas, alevosía sobre los personajes de izquierda expuestos por el sólo hecho de ser mujeres, madres, ex esposas, separadas y empoderadas.”

El concepto cultural y hoy además judicial de femicidio se trastoca aquí a un nuevo nivel, el del “femicidio político”, del cual se dice hasta Bachelet ha sido víctima, y opera aquí a dos niveles.

El primer nivel y el más obvio es el del blindaje, cuando tú tienes a una mujer ejerciendo un cargo público, sobre cuyos hombros reposa la facultad de tomar decisiones incumbentes a la vida de millones de personas, pero lo llegase a hacer de forma negligente, debes tener cuidado de no cuestionarla, debido a que su condición histórica y victimizada de ser mujer le da un fuero por el cual no puedes a esta mujer en particular amonestarla y criticar sus falencias abiertamente.

El segundo nivel es el de ubicar a los culpables de esta acción abominable en el sillín de los acusados y calzarlos en el lado del “mal”, me explico, cuando sumas a nivel abstracto todos los hechos de violencia contra mujeres, desde los crímenes más brutales hasta estos “femicidios políticos” pones en el mismo lado oscuro a quien condena la ineficiencia de una funcionaria pública con el infeliz que realiza una violación, asesinato o cualquier vejamen a una mujer; no todos los feministas piensan de esta forma, pero los que estamos mencionando aquí sí lo hacen, Sandoval es explícito: “(ChileCorrupción) continúa la difusión alevosa de la misoginia, el machismo, la homofobia y la discriminación que mata a esta misma hora en algún rincón de Chile.” –Para estos individuos, en su concepción dualista, de su división del bien y el mal, todo puede ser calificado de crimen por omisión, no existe nada fuera de quienes son sus aliados explícitos y quienes han optado por el mal camino, todos los que están en el segundo grupo son responsables de los peores males que aquejan el mundo, todos y cada uno de nosotros somos condenables y podemos ser juzgados como lo haría el mismo Jehová en el Juicio Final: “Así, puesto que eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.” (Apocalipsis 3:16).

Pero entremos por un momento en la doctrina dogmática de estas personas, digamos de partida que a diferencia de ellos, sabemos que hay más matices que el blanco y el negro y en su visión cerrada y dualista de la realidad hay mucho de fe y buenas intenciones, lo cual no basta para que una idea sea respetable per sé, pero hay que reconocerlo.

Estas personas de izquierda más dura y de cosmovisión dualista, por mucho que se hagan los desentendidos con ser llamados marxistas, anhelan la construcción del socialismo y la aniquilación del sistema de producción capitalista liberal o corporativista que coordina la mayoría de las relaciones políticas y económicas de occidente.

Para ellos esto es lógico, como habíamos dicho antes, porque no hay otra forma posible de vivir bien, sencillamente no existe, la meta es una y lo que no coincida con esa meta es obstáculo, con el obstáculo no se negocia a menos que sea estratégicamente, en cambio se lo debe reducir, convencer o eliminar y en esto no apelo a la imagen del Che fusilando campesinos, esta es una era de batalla cultural, la eliminación y reducción se hace mediante la burla, la ridiculización, la censura y la deconstrucción de los valores, proceso que se ha dado con mayor fuerza desde el desmoronamiento del socialismo histórico como idea ya en los años 50 en la Europa Occidental.

Este enjambre de ideas de izquierda radicales tiene fines políticos, o sea gobernar, llevar el timón de la sociedad completa hacia ese fin que es considerado el único posible, es por eso que su retórica no es banal, convencer a la mayor cantidad de personas de que los no simpatizantes de esas ideas son EL ENEMIGO y por ende la única solución es silenciarlos a como dé lugar es su prioridad, hoy en pleno 2016 en muchos lugares del mundo han logrado institucionalizar la censura a su favor en muchos tipos de escenarios, como campus universitarios o instituciones públicas, en el caso de Sandoval, éste hace un llamado a “(que) ayudemos en algo no permitiendo más el avance de máquinas de la tontera como la página ChileCorrupcion, porque ahí está el peligro.” –nótese el uso del lenguaje, “no permitiendo”, un código de negación colectiva que establece una barrera real al pensamiento no concordante con sus ideas, que repitamos, en su mente son las únicas posibles para tener una sociedad feliz, NO EXISTE MÁS, y por eso para ellos es RACIONAL destruir cualquier posibilidad de crítica este código se instaura culturalmente y se busca la aprobación cultural de esta verdad como algo bueno y verdadero para todos, en resumen, podríamos resumirlo en una sentencia así: si quieres una vida mejor, todo lo que te digan que no está de acuerdo con nosotros debe ser suprimido y cómo es lógico quieres una vida mejor y te conviene.

Algunos podrán intentar jugar al empate diciendo que los liberales y libertarios tenemos la misma tendencia unívoca y dualista, que vemos socialistas por todos lados y que representan el mal absoluto, pero volvamos al plano de ejecución política: el gobernar es la forma que tienen todos los colectivistas para llevar a cabo sus ideas sobre una población utilizando leyes y el monopolio de la fuerza del Estado, es decir la coacción, en esto los conservadores no son distintos, seamos justos, los conservadores han detentado también muchas veces el poder en la historia en el pasado con concepciones dualistas de origen religioso y han utilizado la coacción para exterminar la inmoralidad y la herejía, los socialismos reales, así como los fascismos y algunos corporativismos mercantiles también funcionaron de esta forma grotesca, pero en el siglo XXI, con las herramientas del llamado “marxismo cultural”, del que todas esas páginas de humor de izquierda son ejecutoras, la batalla se libra en la incubación de las ideas en la mente de las personas, para una vez así llevarlas a instaurar el tipo de Estado (y Gobierno, evidentemente) que les dará la felicidad que ideológicamente ya tienen, por causa de toda esa propaganda, instauradas como buenas y deseables, el bien sobre el mal. No existe más.

El liberalismo y el libertarismo al no ser de naturaleza coactiva no pueden pretender imponer una verdad absoluta del bien, porque asume que cada individuo tiene su propia escala valórica y la consecución de su felicidad como meta de vida no le compete a nadie más, ni a la sociedad (conformada por otros individuos que poco y nada puede que se conozcan entre sí) ni al Estado, configuración política de dominio que de por sí puede ser cuestionable, pero no es el tema a tratar acá.

Como no se promete la felicidad y se basa en la atomización de los valores a escala individual, no podemos decir que el liberalismo o el libertarismo buscan instaurar una “vía” hacia algo, los conceptos de libre mercado y capitalismo sólo tienen validez por cuanto la evidencia demuestra que generan riqueza a los individuos, pero no es un dogma que prometa el cielo en la tierra, sino que se condice con el margen ético de hacer lo que cada uno quiera sin dañar a los demás.

La individualidad y la atomización es lo que más aterra y lo que más duele a los grupos colectivistas y dualistas, asumir que un individuo pueda ser inclasificable y tenga su propia escala valórica es inaceptable y a todos esos individuos sólo cabe encasillarlos en el bando enemigo, es preciso que estén todos de acuerdo y los que no, que acaten callados, censurados incluso en las redes sociales.

Este terror al individuo se manifiesta en su constante uso de términos como “desclasado”, un término notable por el cual el individuo, un ser humano, mamífero, autoconsciente, con gustos, deseos y preferencias únicas por ser una entidad en sí misma DEBE adscribirse a ese constructo dogmático que está a la base de sus postulados filosóficos: la clase.

Ese terror al individuo deriva de y se agudiza por el fenómeno natural de que siempre nacerán y seguirán naciendo seres humanos disidentes de cualquier forma de pensamiento único, así como ha caído la teología por el pensamiento crítico y científico, es imposible que todos se banquen la idea del progreso en base a constructos de izquierda, hoy más que nunca vociferados como una religión donde el enemigo será castigado. Todo autoritarismo del pensar será desbancado por individuos con mente libre, es natural que eso pase, un asunto de equilibrio. Mi recomendación personal es que si alguien le dice “desclasado”, usted dé las gracias, porque está fuera de un esquema mental cerrado de otra persona que no tiene ni tendrá poder alguno sobre usted, porque usted es un individuo inclasificable, y usted categórica y categorialmente le ganó.

Por JC Demián.

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