sáb. Ago 17th, 2019

La Gran Guerra Patria. La epopeya de una nación

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Esto es todo lo que puedo contarles de Alyosha Skvortsov. Habría podido ser un hombre notable. Podría haber sido un arquitecto o un jardinero.

Pero él fue, y quedará escrito para siempre en nuestra memoria, un soldado. Un soldado ruso.”

Del Film soviético “La Balada de un soldado” (1959)

Por: el Dr Jorge Alejandro Suárez Saponaro. Director del Diario el Minuto en Argentina

El pasado 9 de mayo en Moscú en un imponente desfile militar – que recuerda los viejos tiempos soviéticos – los rusos recordaron la victoria contra el III Reich alemán en la Segunda Guerra Mundial. La entonces Unión Soviética pagó una enorme cuota de sangre ante la invasión germana de 1941. La movilización de recursos humanos, militares, y materiales se convirtió en una verdadera epopeya nacional. El espíritu de sacrificio, y el valor del pueblo, permitió revertir lo que era una derrota segura, en una resonante victoria. Después de 1945, la Unión Soviética se convirtió en una superpotencia mundial. El sueno de los zares de ejercer influencia en el Este de Europa y los Balcanes se había cumplido. Millones de vidas fueron sacrificadas en batallas que han generado ríos de tinta y célebres largometrajes. Líderes militares como el genial Mariscal Zhukov o el célebre tanque T -34 alcanzarían fama mundial.

Las raíces de la agresión germana a la Unión Soviética hay que encontrarlas en el libro “Mi lucha” de Adolf Hitler quien vislumbraba en los días de encierro luego del fracaso putsch de Munich 1924, que la principal amenaza para Alemania era el comunismo, cuyo centro era el régimen soviético. En dicha obra el futuro dictador de Alemania consideraba como objetivo la destrucción del comunismo y la conquista de Rusia. Según la visión de Hitler, los fundamentos de esto residían en la necesidad de dotar al futuro Reich alemán el “espacio vital” en el marco de una suerte de guerra entre las razas superiores – la germana – y las inferiores, los eslavos y los judíos, vistos estos como la “raíz” biológica del bolchevismo Estas ideas, serian puestas en la práctica por altos funcionarios hacia las poblaciones del Este, teniendo como consecuencia la comisión de verdaderas atrocidades y crímenes colectivos.

 La crisis económica y moral de la República de Weimar – período histórico que comprende la Alemania republicana entre 1919 a 1932 – creó las condiciones para que los bien organizados nazis, alcanzaran el poder.  Las fuerzas democráticas divididas, la izquierda dividida, habilitaron a que Hitler se convirtiera en Canciller, abriendo paso a la dictadura. La muerte del viejo presidente del Reich, el mariscal Hindemburg en 1932, permitió a Adolf Hitler, un oscuro cabo de origen austriaco, que lucho en el ejército alemán imperial en la Gran Guerra, convertirse en el hombre fuerte de Alemania. El flamante dictador, acumuló los cargos de jefe de Estado –bajo la denominación de Führer – y de jefe de gobierno (canciller).

El incendio del Parlamento – armado por los propios nazis pero mostrado como una conspiración comunista – dio riendas sueltas a la implantación de la dictadura. La Constitución quedó suspendida y Hitler se lanzó a una represión indiscriminada. Eliminó a sus propios adversarios en el partido, como los hermanos Strasser y el jefe de las milicias, Tropas de Asalto, Ernst Röhm, en la Noche de los Cuchillos Largos. El régimen se lanzó a una campaña de rearme, dejó de lado las cláusulas de Versailles, tolerado por el Reino Unido y Francia. Seguramente por temor al renacimiento soviético y como freno al comunismo. En el caso de Londres, apoyar el resurgimiento de Alemania, estaba estrechamente vinculado, con impedir que surja una potencia única continental, que amenazara sus intereses.

En esos años de consolidación del poder de Hitler, avance de las dictaduras de derechas y de ilegalidad internacional, la Unión Soviética apareció en la escena internacional, luego de un largo tiempo de aislamiento. Su preocupación es el resurgimiento germano y sus ambiciones en el Este, que chocan abiertamente con sus intereses geopolíticos. La diplomacia soviética empezó a presionar a los estados bálticos para promover pactos de no agresión y cooperación, buscando de alguna manera hacerse con el control de estos, y crear una “barrera” o zona de “amortiguación” frente a Alemania. Los alemanes también llevaron a cabo negociaciones y presiones diversas en dichos Estados.  En los años treinta los soviéticos hablaban abiertamente de la amenaza que significaba Hitler, especialmente para ellos. La situación no era fácil, en el este, Japón estaba embarcado en una agresiva campaña de expansión y era furiosamente anticomunista y en el oeste, estaba el poderío creciente del III Reich. Moscú buscó un acercamiento con el Reino Unido y Francia, en un intento de neutralizar a Hitler.

En este contexto, Francia y el Reino Unido enviaron vía marítima, dos misiones militares, lideradas por un general francés y un almirante británico, pero sin el suficiente peso político en sus países. Esta misión estaba destinada a discutir la cooperación militar con Moscú. Stalin percibió que el mensaje era claro, no había interés en dichos países para llegar a una suerte de pacto anti alemán. El comisario (ministro) de defensa soviético, Voroshilov, enfureció ante la postura de los negociadores occidentales. Francia buscó algún tipo de acuerdo con mayor compromiso, especialmente para proteger a sus aliados polacos, pero los británicos, es altamente probable que sondearan intenciones soviéticas. Estos errores de París y Londres, fueron explotados hábilmente por Hitler. Esto dio origen al célebre pacto de no agresión germano soviético, o pacto Ribbentrop – Molotov.  Los alemanes le dieron las manos libres a Moscú para poner bajo su “influencia” a los estados bálticos (Finlandia, Estonia, Letonia y Lituania), una porción del territorio de Polonia. Ahora Alemania tenía la libertad de acción para emprender la guerra de agresión contra Polonia y luego contra las potencias occidentales, especialmente Francia.  Stalin logró contener a los alemanes y avanzar sobre los estados bálticos, a fin de garantizar la seguridad de las fronteras.

El 1 de septiembre de 1939, el III Reich atacó Polonia y arrolló a sus fuerzas militares, a pesar de la heroica resistencia, aplicando el concepto de “guerra relámpago”. Los soviéticos ocuparon tierras polacas del Este, mientras que la siniestra policía política soviética, la NKVD, asesinaba a más de un millar de oficiales del ejército polaco en las llamadas fosas de Katyn. Dos millones de polacos, fueron deportados a Siberia (el sector controlado por los alemanes, fue igual o peor en el trato a los ciudadanos polacos). Moscú, gracias al pacto con Hitler presionó abiertamente a los estados bálticos, quienes cedieron a sus exigencias, que habilitó de hecho la ocupación militar y luego su anexión en 1940.

Desfiles militares por la celebración de la gran guerra patria en Moscú.

Todos dijeron que si, menos uno, Finlandia, que terminó en la llamada Guerra de Invierno, que supuso cambios territoriales, pero el mantenimiento de la soberanía nacional frente a las aspiraciones anexionistas de Stalin. Esta guerra fue objeto de una lectura errónea para muchos, especialmente los alemanes, por los graves errores cometidos por la dirección militar soviética, lo que alimentó la célebre fanfarronada de Hitler, comparar la conquista de Rusia, con “tirar la puerta abajo de una patada”.  Las fuerzas alemanas, una vez derrotada Polonia, se lanzaron de lleno al oeste, la inacción de Francia y el Reino Unido, impidió golpear a los alemanes cuando gran parte de sus fuerzas estaban luchando en Polonia. Berlín lanzó un ataque que terminó en pocos meses de Noruega, Dinamarca, Países Bajos y la propia Francia. Esto no satisfizo a Hitler, dado que su gran objetivo era destruir la Unión Soviética.

Los temores soviéticos sobre Japón, terminaron con la derrota en Khalkin Gol, en Manchuria, donde un desconocido general,  Georgi Zhukov, derrotó a las fuerzas japonesas. Esto permitió la firma del un pacto de no agresión. Los alemanes se beneficiaron ampliamente con el comercio soviético, al adquirir cientos de miles de toneladas de materias primas, cereales, cooperación en cuestiones como la meteorología, que fue utilizado en la Batalla de Inglaterra, mientras que los soviéticos se beneficiaron en cuestiones geopolíticas, se quejaron del envío de material de tecnología de vanguardia, además de comprar maquinaria industrial germana.  

Bajo el mando del mariscal Timoshenko, las fuerzas soviéticas comenzaron a tener cambios, siguiendo los pasos que había fijado el desaparecido mariscal Tujachesvsky (asesinado junto a miles de oficiales en las purgas promovidas por Stalin), especialmente en materia de sistema de mando, mecanización, etc.  Se llevaron a cabo tareas de fortificación, fueron anexadas las provincias rumanas de Besarabia y Bukovina del Norte, con claros objetivos defensivos. Situación que generó tensiones entre el Reich y su aliado rumano.  Las razones que llevaron a Hitler a invadir la Unión Soviética, ha sido objeto de controversia en los historiadores, especialmente por el momento que adoptó dicha medida, dado que era sabido que ambas potencias iban a chocar, no en vano Moscú ocupó los estados bálticos y adoptó medidas – tardías – para defenderse de un ataque alemán, aunque para muchos la agresión armada germana, fue una verdadera sorpresa.

Las fuerzas en pugna

El Tratado de Versailles impuso duras condiciones para Alemania en distintos aspectos, lo que alimentó el sentimiento de revancha. En el plano militar las fuerzas terrestres quedaron limitadas a 100.000 efectivos, todos voluntarios, con la expresa prohibición de tener tanques, fue disuelto el Estado Mayor General, fue prohibido contar con fuerza aérea, la marina quedó limitada en materia de tonelaje y le fue prohibido contar con submarinos. Ello no impidió que el brillante jefe del ejército, von Seeckt, creara las bases para una expansión futura. Los 100.000 efectivos de su ejército quedó en manos de los mejores cuadros, quienes se entregaron al estudio de nuevas tácticas, poniendo especial atención por parte de un joven oficial, Heinz Guderian, los escritos sobre guerra de blindados por parte del capitán británico Liddell Hart. De manera subrepticia, los alemanes desarrollaron toda una doctrina de empleo de unidades móviles y mecanizadas, a través de un acuerdo con la Unión Soviética. La marina desarrolló submarinos a través de oficinas en los Países Bajos y Finlandia.  Los duros años de entreguerras, sirvieron para un intenso debate doctrinario que dio origen a lo que popularmente

conocemos como blitzkrieg o guerra relámpago. Generalmente ha sido mostrado que las fuerzas germanas victoriosas en el período 1939-1941, como técnicamente superiores a los Aliados, cuando esta realidad no era tan así. La superioridad alemana residía en la calidad del entrenamiento, las tácticas  la novedosa doctrina de empleo de armas combinadas en el campo de batalla. Mientras que franceses y británicos operaban sus blindados separados del resto o como fuerzas de apoyo a la infantería, los tanques alemanes actuaban estrechamente con fuerzas de infantería motorizada/mecanizada y con una estrecha cooperación aérea. Además de la calidad del mando, especialmente a nivel operacional/táctico. El éxito de las fuerzas alemanas en Europa Occidental residió en las distancias, en la existencia de una importante red de carreteras que facilitaba los desplazamientos. Esta realidad impactó en el diseño de las fuerzas aéreas alemanas, que fueron concebidas para acciones de apoyo cercano, dejando de lado la construcción de bombarderos de largo alcance. Estas limitaciones quedaron de manifiesto en la campaña contra la Unión Soviética, donde estudios realizados por el Alto mando alemán dejaron en claro el enorme esfuerzo logístico para las fuerzas alemanas, que a pesar de la innovación de la guerra de blindados, el grueso del ejército seguía usando profusamente transporte en camiones y caballos.

Alemania tenía otras falencias para una guerra prolongada, especialmente en materia de movilización industrial. El país estaba preparado para afrontar campañas de corta duración. La demanda de soldados para el frente, sustraía fuerzas del mercado de trabajo, lo que generó serios contratiempos a la industria alemana. Esto en parte fue resuelto con mano de obra extranjera y el trabajo esclavo en los campos de concentración. Los recursos humanos que precisaban especialmente el ejército, era objeto de una competencia por parte de la rama militar de las SS, que organizó sus propias unidades de combate y hasta la propia fuerza aérea alemana, que creo divisiones de infantería ligera para defensa estática de bases y aeródromos. La potencia de las fuerzas de choque del ejército, también sufrieron una disminución cuando Hitler ordenó crear divisiones adicionales, rompiendo con el tradicional equilibrio de las distintas armas en las unidades. Esta medida significó que una división blindada en vez de dos regimientos de tanques, tuviera solo uno. No obstante los cambios y las falencias que tuvo el III Reich para enfrentar semejante campaña militar, las fuerzas armadas alemanas mostraron un elevado talento para la organización y flexibilidad en la respuesta ante situaciones no previstas, además de superar las falencias en materia de equipamiento.

Las fuerzas armadas de la Unión Soviética, tenemos que encontrar sus orígenes en el Ejército Rojo de Obreros y Campesinos creado por Leon Trosky en tiempos de la revolución en el período 1918- 1919. Este impuso disciplina y organización al caos reinante. El mariscal Tujachevski, fue un innovador. En 1928 en su libro La guerra futura, planteó el empleo masivo de blindados para acciones ofensivas, con apoyo aéreo cercano. Rechazaba la idea de una defensa frontal y propuso el despliegue de un fuerte dispositivo, al sur del río Dniéper, que llegado el caso en un contraataque estaría en capacidad de amenazar los Balcanes. Las ideas innovadoras en un régimen totalitario, son algo sumamente peligroso. El dogmatismo, no permite debate alguno.

Desfile Del Ejército Rojo De 1941

A ello cabe agregar el proceso de consolidación del poder por parte de Jósif Stalin, que en la década del 30, lanzó una campaña de sangrientas purgas que le costó la vida a millones, ya sea fusilados, asesinados en oscuras circunstancias por parte de la policía política de entonces, la NKVD en manos del sádico y perverso Beria (georgiano como Stalin) o en campos de trabajo forzado, conocidos posteriormente como los GULAG.  Stalin decidió vengarse de todos aquellos que no le apoyaron en su ascenso al poder y a quienes estuvieron ligados a Trosky. En lo referente al aparato militar, potencial amenaza para la mente paranoica y sádica de Stalin, lo llevó a purgar o mejor dicho mandar asesinar a millares de cuadros, entre ellos el genial Tujachevski. Brillantes soldados fueron eliminados, con sus consecuencias posteriores.  A pesar del daño hecho por las purgas stalinistas (35.000 oficiales asesinados), las bases de la reforma de Tujachevski sobrevivieron.

Los graves errores de la guerra de Invierno contra Finlandia, donde a pesar del valor del soldado ruso, problemas de organización, mando y control, y entrenamiento, llevaron a que un país de tres millones de habitantes lograra frenar la invasión de una poderosa fuerza militar muy superior a la de los finlandeses. Esto llevó a una serie de cambios en el mando militar. Pero las falencias siguieron vigentes, dado que la invasión alemana sorprendió a un Ejército Rojo en pleno proceso de cambios y con falencias de adiestramiento. Sus limitaciones doctrinarias se pagarían con una elevada cuota de sangre.

Las fuerzas aéreas y navales también fueron afectadas por las sangrientas purgas, además estaban obsoletas. La fuerza aérea soviética tuvo que enfrentar a la moderna y entrenada Luftwaffe alemana con medios anticuados y pilotos con falencias en el adiestramiento. Fue en las primeras semanas de la guerra un verdadero matadero.

La guerra patriótica

La invasión alemana de 11941 fue una verdadera catástrofe con pérdidas materiales y humanas para la Unión Soviética. Cientos de miles de prisioneros, cientos de miles de muertos y heridos y una una importante porción del país quedó en manos germanas. En cinco meses de campaña militar los alemanes llevaron a cambo una campaña militar impresionante, quedando el 40% de la población soviética bajo ocupación alemana. La brutalidad de la ocupación, menos dura en algunas zonas del Báltico, generó las condiciones para que cientos de miles de personas engrosaran las fuerzas partisanas. Quienes eran víctimas de atroces represalias. Existía una orden por parte del régimen nazi de llevar a cabo una guerra sin reglas humanitarias.

La resistencia ordenada por Stalin, sin ninguna duda significó una enorme sangría, pero sirvió para ganar tiempo y evacuar los grandes complejos industriales del oeste a la zona de los Urales.  Los alemanes se toparon en los primeros días con un potencial no previsto por su Inteligencia. Occidente sabía poco de lo que pasaba en la Unión Soviética, dado que el país no solo tenía complejos industriales en el oeste, en áreas de Leningrado, Moscú, Ucrania, etc, sino también en Asia Central, Siberia y los Urales. El potencial del Ejército Rojo era enorme, a pesar de las derrotas sufridas en el oeste. Las endurecidas tropas siberianas serían de gran utilidad en la defensa de Moscú y otras grandes batallas.

La heroica defensa de Moscú, en manos del genial mariscal Geórgi Zhukov, fue un punto de inflexión. A ello cabe sumarle el sitio de Leningrado  – que le costó la vida de un millón de sus habitantes por las dudas condiciones del cerco – fueron hechos destacados que fueron un freno a la “avalancha” alemana. 

La heroica defensa de Moscú, en manos del genial mariscal Geórgi Zhukov.

La llegada del invierno, fue sin ninguna un factor clave, agregándose la enorme geografía del país que planteaba serios problemas a la máquina de guerra alemana. Esto fue explotado hábilmente por el mando soviético. Stalin, sabedor de los gruesos errores cometidos en los primeros tiempos de la campaña no dudó que buscar chivos expiatorios, con una nueva escalada de terror. Mientras por otro lado el régimen, exhumaba viejos conceptos patrióticos, reivindicando jefes militares de tiempos del zar, especialmente en la lucha contra Napoleón, hablar de Rusia, y no de la Unión Soviética, promover un accionar de propaganda que se manifestó en la prensa y el cine. Incluso la Iglesia Ortodoxa pudo organizar algunas actividades religiosas.  

Las medidas liberalizadoras estimularon a la población, creyendo que con la victoria, se ampliarían. Luego de 1945, la brutalidad estalinista volvió con toda su fuerza. El régimen llevó a cabo una épica movilización hacia los Urales, en tiempo récord, incluso los obreros trabajaban en fábricas sin techos en época de invierno en condiciones durísimas. Millares de mujeres, ancianos y hasta menores de edad fueron movilizados para la movilización industrial. Un millón de prisioneros del GULAG fueron puestos en libertad para trabajar en la industria y servicios.  En poco tiempo el enorme potencial del país supero ampliamente la capacidad industrial alemana.

El Ejército Rojo llegó a reclutar 11.200.000 efectivos durante la guerra, Stalin permitió que los generales profesionales tuvieran un mayor protagonismo, reconociendo su incapacidad en temas militares. Permitió el debate estratégico, algo que Hitler impidió con su alto mando, lo que facilitó mejoras en la conducción estratégica de la guerra.  Hombres como Zhukov, Vatutin, Rokossovskii, Konev surgieron como grandes talentos militares. La innovación en materia militar, tuvo su impacto en la mejora de los sistemas de armas, destacándose el tanque T 34 (hasta hoy día en servicio en países como Cuba), aviones de las oficinas de diseño de Sujoi o MiG, artillería, etc.

Iósif Stalin

No cabe duda que esta guerra, la Unión Soviética montó el célebre complejo industrial militar, que hoy es objeto de admiración hasta el día de hoy.  La mujer tuvo un rol destacado, no solo en la industria, sino también en el plano militar, 400.000 soldados femeninos lucharon en la primera línea de batalla, otras miles en las fuerzas partisanas y en los servicios de apoyo. Luego de 1945, el régimen dio por terminado esta breve etapa de “liberación de la mujer”. El enorme sacrificio de la población, sometida a sacrificios realmente enormes e inhumanos, permitió satisfacer las necesidades de las fuerzas armadas y permitir que pasaran a la ofensiva.

Los errores estratégicos alemanes, fueron explotados con suma habilidad por los soviéticos. La recuperación de estos vino de la mano de la batalla de Stalingrado en 1942. Épica batalla que sido objeto de libros, películas y largo etc. La batalla de Kursk, fue el canto del cisne de las fuerzas acorazadas alemanas. El empuje del Ejército Rojo se hizo imparable, mientras Alemania libraba una lucha de varios frentes, lo que no impidió que se llevaran a cabo hábiles batallas defensivas y una retirada realmente muy bien llevada a cabo, incluso en 1945, todavía había bolsas de resistencia como la Curlandia. El Ejército Rojo avanzó sobre el Este y los Balcanes, tuvo la gran victoria psicológica, luego de tomar Berlín, izar la bandera soviética en las ruinas del viejo parlamento alemán, el Reichtag. La Unión Soviética estaba entre los vencedores y era una potencia mundial de primer nivel. La implantación del régimen comunista en los países del Este de Europa, estaba estrechamente ligado a evitar un nuevo ataque al país desde el Oeste creando una constelación de estados tapón y aliados.

Esto demandó la presencia de un importante despliegue militar, que tuvo su costo económico para el régimen tiempo después. Moscú había logrado hacer realidad el viejo sueño geopolítico de la Rusia de los zares, el control de los países del Este de Europa y los Balcanes, facilitando el acceso al Mar Mediterráneo y a través del Báltico al Océano Atlántico. En Asia, la Unión Soviética desalojó a las tropas japonesas de Manchuria y ocupó las estratégicas islas Kuriles y el sur de Sajalín, además de hacer pie en la península de Corea. La Unión Soviética era ahora el imperio terrestre más importante del mundo.

La victoria no trajo la liberación del régimen, en 1946 con el arresto, tortura y muerte del general jefe de la fuerza aérea roja, Aleksandr Novikov, quien fue obligado a acusar a Zhukov, puso de manifiesto el temor de Stalin y sus acólitos a los generales victoriosos de la guerra. Zhukov iba ser eliminado pero un ataque cardíaco lo salvó. Stalin no se animó a eliminarlo. En 1953 llegó a ser ministro de defensa de la mano de Kruschev. La muerte de Stalin significó la eliminación de sus partidarios, comenzando por el sádico Beria, jefe de la policía política. En 1957, por razones políticas, Zhukov, fue enviado a retiro.

El pueblo ruso sobre quien recayó todo el peso de la guerra, fue protagonista de una verdadera epopeya nacional. A pesar del régimen de Stalin y sus crímenes, de la ocupación nazi que fue responsable de innumerables atrocidades – es poco recordado, pero cientos de miles de soldados rusos prisioneros en campos de concentración murieron en atroces condiciones de trabajo forzado – la voluntad de resistir y de continuar la lucha se mantuvo. Fue una dura prueba, que los historiadores se sorprenden de la magnitud del sacrificio. Decenas de millones murieron por la guerra, las condiciones de trabajo, el hambre y los abusos. Ese sacrificio permitió que la nación sobreviviera, lo que es motivo hasta el día de hoy de orgullo para la Rusia actual, recordándolo como un verdadero gesto de heroísmo colectivo.

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